Top 5: Películas gay

Martes, 5 de julio del 2011 10:33 am comentarios

Pareciese que a Hollywood todavía le cuesta mostrar a la comunidad gay con realismo. Esta semana les recomendamos, entonces, 5 películas que salen del molde y muestran –con humor, algunas, con momentos de dolorosa homofobia, otros- a personas maravillosas y reales.

La semana pasada se celebró en todo el mundo –menos en la Argentina, donde la fiesta se realiza en Marzo- el Día Internacional del Orgullo Gay.  Amigos gays y amigas lesbianas, hermanas trans y primos bisexuales salieron a las calles de San Francisco y Santiago, de Berlin y New York, para celebrar la diferencia y para reclamar, como se debe en estos casos, igualdad en su condición de ciudadanos.

Es una lástima, sin embargo, que en el cine mainstream esta pluralidad está reducida a roles estereotipados. Desde Rupert Everett cantándole a su amigaza Julia Roberts en la chick flick “La boda de mi mejor amigo” hasta las locas loquísimas de Nathan Lane y Robin Williams en “La jaula de las locas”, pareciese que a Hollywood todavía le cuesta mostrar a la comunidad gay con realismo. Esta semana les recomendamos, entonces, 5 películas que salen del molde y muestran –con humor, algunas, con momentos de dolorosa homofobia, otros- a personas maravillosas y reales.

5) The Broken Hearts Club: A Romantic Comedy (“El club de los corazones rotos”, Berlanti, 2000)

Esta película se filmó al mismo tiempo que Queer As Folk, esa inolvidable serie gay inglesa, y no puedo dejar de pensar que las dos están unidas por el mismo tema: la amistad y el amor, esas dos consignas tan bastardeadas en el cine heterosexual que cobran nuevas formas en un contexto gay.

The Broken Hearts Club es la historia de un grupo de amigos gay. Dennis (Timothy Olyphant) patea el tablero al comienzo de la película y, a punto de cumplir los 30 y con ganas de sentar cabeza, se pregunta si sus amigos son lo mejor o lo peor que le pasó en la vida. La pregunta de Dennis es profunda, en realidad: desconectado emocionalmente de su familia después de “salir del closet”, sus amigos gay son, en realidad, su familia. Y como en todas las familias hay personajes que bordan lo disfuncional: está Benji (Zach Braff, ¡JD de la serie Scrubs!), que se enamora fácilmente de los tipos que no le convienen; Howie (Math McGraff), un neurótico que se pasa la mitad de la película en el diván; Patrick (Ben Weber), el feo y cínico del grupo que aportará su esperma a una pareja de lesbianas y también está Cole (Dean Cain), el bellísimo y perfecto actor al que todos se quieren voltear.

Cada uno de los personajes se van a enredar en una historia de amor fracasada pero si te concentras en eso, perdiste: el amor más grande en The Broken Hearts Club está en el centro de este grupo de amigos que se quieren y se bancan inclusive cuando no se soportan.

2×1: Si te gustó “The Broken Hearts Club” tal vez quieras ver “But I’m  A Cheerleader”, una gran comedia de Jammie Babbit sobre una porrista lesbiana a la que mandan a un campo de rehabilitación. Sí, aunque no lo crean de esa premisa tan horrible puede salir una comedia romántica.

4) Plan B (Berger, 2009)

Plan B es la única película gay argentina que voy a recomendar en este top5. Algunos la criticaron bastante – los planos largos de edificios porteños que separan la acción, la vestimenta retro, el twist gay al género del “bromance”—pero la verdad es que la película de Marco Berger tiene mucho corazón – ¡y calzoncillos!

Bruno (Manuel Vignau) quiere recuperar a su ex novia, Laura (Mercedes Quinteros). Una amiga de ambos le aporta un dato fundamental: Pablo (Lucas Ferraro), el nuevo novio de Laura, es bisexual. A  Bruno, entonces, se le ocurre una idea: para lograr que Laura y Pablo se separen va a seducir al novio para que la deje.

Esta consigna que podría ser el comienzo de una comedia de enredos “a la americana” es el puntapié, en realidad, de una historia seria de amistad y, finalmente, de amor. Lucas y Pablo están juntos el 98% de la película, cerca, deseándose sin tocarse, flirteando con la idea de comerse a besos. El prejuicio machista y el miedo de una atracción nueva los paran, siempre. En el medio de toda esta tensión sexual, de este camino para descubrir la verdadera sexualidad, Berger logra interacciones tiernas que hacen creíble una historia de amor, no de sólo de sexo, entre estos dos machos-machos.

2×1: Si te gusto “Plan B” tal vez disfrutes “Hedwig And The Angry Inch”, del director, escritor y actor John Cameron Mitchell. No tiene nada que ver con el bromance de Plan B pero es una comedia-meets-rock opera que no te podés perder si te tomas esto del cine en serio.

3) Maurice (Ivory, 1987)

Maurice es la película que Hugh Grant no quiere que veas. Basada en la gran novela de E.M Forster sobre dos compañeros de Cambridge que se enamoran a fines de la época victoriana pero que nunca concretan nada, “Maurice” en su versión cinematográfica podría entrar perfectamente en cualquier top5 de películas para cachondear.  Y al mismo tiempo nos ofrece una visión tan crítica sobre la moral victoriana y sobre las diferencias de clases que da un poco de vergüenza sentirse acalorado en medio de un debate intelectual.

Maurice (James Wilby) nunca sintió que el matrimonio con una mujer fuese para él. Ya desde chico se siente excluido de ese mandamiento social y cuando llega a la Universidad de Cambridge y conoce a Clive (Hugh Grant), entiende bien que su destino está ligado al amor homosexual. Clive se siente confundido y aunque alienta la relación platónica que se establece entre los dos –un verdadero lazo que es evidente para cualquiera pero que intentan esconder a cualquier precio- finalmente decide separarse para casarse y seguir con su mandato social. Básicamente Clive no se juega por Maurice, que queda un poco descorazonado.Pero no termina ahí la historia de este hombre. No quiero arruinarles la mejor parte de la película (su relación, ya de adulto maduro, con el guardaparques de la mansión de unos amigos al que llaman Scudder, interpretado por Rupert Graves) pero lo cierto es que “Maurice” es una película de amor bellísima, llena de escenas eróticas que levantan los pelos de la nuca pero que dejan entrever, también, el miedo y la valentía de animarse a ser uno mismo.

2×1: Si te gustó “Maurice” tal vez quieras darle una chance a Brokeback Mountain, una película que ya recomendé acá.

2) Beautiful Thing (“Dulce Amistad”, MacDonald, 1996)

Beautiful Thing se puede resumir como la historia de dos adolescentes de clase trabajadora que descubren las primeras caricias y el primer amor. Y lo hacen con un soundtrack espectacular: las canciones de Mama Cass Elliot. Los personajes principales son Jamie (Glenn Berry) y Ste (Scott Pierce) que son dos vecinos en un complejo de departamentos de clase media baja. Jamie y Ste son amigos pero son también un espejo disparejo: uno es sensible y flojito con una madre, Sandra (Linda Harris) que lo apoya en todas; el otro, macho alfa y deportista, con un padre y un grupo de hermanos que juegan a golpearlo. Una noche las circunstancias los llevan a dormir en la misma cama y empieza la atracción que los va a llevar a descubrir cosas nuevas… juntos.

Beautiful Thing es una película lindísima con diálogos increíbles que muestran los conflictos y las dudas de esa edad en donde todo es nuevo; en donde el chico que nos gusta también nos da miedo. Las dos presencias femeninas, la mamá de Jamie, Sandra, y la vecina negra y excéntrica, Leah (Tameka Empson) le aportan mucho color a una película de amor adolescente.

2×1: Una película de adolescentes gay pero muchísimo más oscura es Mysterious Skins, de Gregg Araki. La rompe Joseph Gordon-Levitt como Neil, un taxi-boy con un pasado terrible.

 

1) My Own Private Idaho (“Mi Idaho Privado”, Van Sant, 1991)

My Own Private Idaho no es una película explícitamente gay y, sin embargo, River Phoenix es tan encantador y creíble en su papel de Mike Waters que es imposible no creerlo enamorado cuando le confiesa a Scott (KeanuReeves) que nadie le paga para amarlo. En esta película independiente, dirigida por Gus Van Sant, seguimos la vida de estos dos amigos, que son también prostitutos– o taxi-boys, como quieran llamarlos. Pero sus pasados son diferentes: Mike fue abandonado de chiquito, se las tuvo que rebuscar en las calles recibiendo dinero de hombres y mujeres para tener sexo mientras que Scott es el hijo del alcalde, y parte de su rebeldía tiene que ver con ese desprecio que siente hacia su padre.

Pronto en la película nos enteramos de dos cosas: que Mike tiene narcolepsia (tiene apagones rarísimos en toda la película: en un momento está en una ruta, divagando sobre su vida, y en la otra está recibiendo sexo oral en un sucucho espantoso) y que a Scott le falta poco para heredar la fortuna de su familia y dejar a sus amigos atrás para siempre.

Es evidente en el viaje que estos hombres comparten para encontrar a la madre perdida de Mike y que los lleva de Seattle a Idaho y de Idaho a Italia que Mike ama a Scott pero que el personaje de Reeves no cree “en el amor entre hombres”. Scott, finalmente, le va a romper el corazón a Mike pero el final de “My Own Private Idaho” es tan abierto que da para que fantasear con un destino más feliz.

2×1: Otra de Gus Van Sant, Milk, también seguro te va a gustar.

@Florws

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Comentarios

  1. flor dice:

    que buen top 5! te juro que espero toda la semana para leer esta nota. cuando me levanto un martes pienso: ui que bueno hoy esta el top 5! besootes enormes :)

  2. Florence dice:

    Qué tierna! Gracias!

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